La psicología del color: más allá del partidismo

Sira Català
Diseñadora gráfica

10 de marzo de 2025
Institucional

Escoger el color adecuado para una campaña institucional puede parecer una cuestión meramente estética, pero la realidad es mucho más compleja. Los colores tienen una carga simbólica que puede afectar cómo se percibe un mensaje, especialmente en entornos donde la política está tan presente.

¿Cómo puede una institución utilizar el color para comunicar sus valores sin despertar controversias? La clave está en comprender que el significado de los colores va más allá del partidismo y puede convertirse en una herramienta estratégica para la comunicación.

La teoría y psicología del color nos enseñan que los colores influyen en nuestras sensaciones y actitudes por causas biológicas y culturales. En la naturaleza, los colores afectan al comportamiento animal; por ejemplo, ciertos anfibios tienen colores saturados y poco comunes en la naturaleza como muestra de su veneno. A nivel cultural, las sociedades humanas asocian colores con conceptos abstractos y los utilizan simbólicamente, desde las pinturas rupestres hasta las banderas de diferentes países o regiones.

En el ámbito institucional, la elección de colores va más allá de las preferencias estéticas, convirtiéndose en una decisión cargada de simbolismo. Muchas organizaciones deben enfrentar el desafío de elegir una identidad cromática para eventos, campañas o nuevas marcas en un entorno donde gran parte de la paleta se asocia directamente con partidos políticos específicos. Esta realidad plantea dos dilemas complejos: 

  • Optar por utilizar toda la gama cromática, utilizando colores vinculados a la oposición que pueden interpretarse desde fuera como una falta de principios, publicidad hacia el otro partido o un intento de apropiación simbólica.
  • Hacer uso predominante de los colores del partido gobernante, lo cual puede proyectar una imagen de sesgo o subordinación partidista. Además, la exclusividad cromática puede restringir la creatividad y empobrecer la identidad.

Conocer la historia para redefinir los colores

Para entender cómo superar esta compleja situación y elegir los colores más adecuados para lo que queremos transmitir, sin caer en ninguno de los dos extremos, resulta interesante conocer cómo algunos partidos políticos han llegado a elegir sus colores emblemáticos, y cómo podemos reapropiarnos de ellos, creando nuevos significados.

  • Comenzando por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) que utiliza el color rojo. El rojo ha sido históricamente un color asociado con el movimiento socialista y la lucha por los derechos de los trabajadores. Se trata de un color potente y visible, que simboliza la pasión, el cambio y la valentía. Estos valores pueden reapropiarse para, por ejemplo, una nueva era en dicha institución, un cambio de gobierno o realizar alguna reivindicación. Además, en un contexto comunicativo más simple, se suele utilizar para informar de emergencias y avisos, o incluso, para festividades como Navidad o San Valentín.
  • Si damos un giro de 180º, encontramos al Partido Popular (PP), identificado por el color azul. Aunque para los más jóvenes esto pueda parecer lo habitual, lo cierto es que este color lleva menos de 20 años asociado con la formación. Históricamente, el PP utilizó el rojo y el naranja en su logotipo, marcando una evolución significativa en su identidad visual. Este azul se eligió por su simbolismo de libertad, a la par que tranquilidad, confianza y armonía, representando valores conservadores. Así, un ejemplo de su uso sería generar confianza en acciones controversiales como un nuevo plan económico o para anunciar eventos del día a día de menor relevancia. También se puede hacer uso de él en temas de higiene, salud, noticias asociadas al agua o para hablar de innovación.

La realidad es que el significado de los colores va mucho más allá de la política partidista y puede (y debe) utilizarse estratégicamente en el diseño institucional. Los colores poseen un poder comunicativo significativo y pueden ayudar a diferenciar y destacar una institución sobre otra.

Claves para una estrategia cromática

La clave de una estrategia cromática efectiva es tener una base sólida que justifique el uso de los colores. No debe ser solo estética, sino que debe alinearse con los valores, historia y objetivos de la institución. Por ello, es esencial realizar una investigación sobre su contexto histórico y cultural.

Una vez identificados los colores adecuados en base a la previa investigación, es crucial generar un discurso coherente, claro y consistente, capaz de conectar los valores que los colores evocan con la misión y visión de la institución. Por ejemplo, si se busca proyectar una imagen de modernidad y dinamismo, se pueden utilizar colores más vivos, como los naranjas o violetas, que den una sensación de energía y progreso.

Además, más allá del propio simbolismo cromático, las instituciones pueden apoyarse en cosas más tangibles, como los colores que utiliza el escudo del municipio en el que trabajan, lo cual no solo implica un vínculo visual directo con la identidad histórica de la localidad, sino también un refuerzo de los valores que dicho escudo representa. O también, por ejemplo, si hablamos de un ayuntamiento de un municipio con una fuerte tradición agrícola, los colores que se elijan podrían hacer referencia a la tierra, los cultivos o los paisajes que lo caracterizan.

Por último, es crucial recordar que un color puede estar asociado a muchas marcas, contextos y sensaciones diferentes, y que nadie es propietario de ellos (excepto en casos específicos). Lo importante es que las instituciones sean capaces de adueñarse de los colores y hacer que estos representen sus valores y objetivos, esforzándose por representar a la totalidad de la población, dejando de lado que partido se encuentre en el poder. Al fin y al cabo, el color es solo una herramienta más en el vasto arsenal de la comunicación visual y su verdadero poder radica en cómo se utiliza.