Si puedes, elige evento

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Pedro G. Magro
Consultor de comunicación

21 de febrero de 2022
Política

Los eventos han existido desde el inicio de las ciudades. El circo romano, la ceremonia de entronización de los faraones o el juego de la pelota Maya son algunos ejemplos de eventos que existen desde hace miles de años. Pero, ¿por qué hacer un evento?

Los eventos son una herramienta de marketing, una serie de técnicas que se alinean para crear una experiencia única e irrepetible ya que depende de la subjetividad de cada uno y de la puesta en escena. El event marketing es precisamente el uso de los eventos para crear una propuesta de valor (purpose), generar un beneficio en el territorio (place) e influir sobre un público concreto (people). Pero para conseguir esto la palabra clave es la estrategia. Siempre el evento debe enmarcarse dentro de una estrategia y con un claro objetivo como fin último.

Ejemplo de ello son las olimpiadas. En el libro “Ciudades efímeras: Transformando el turismo urbano a través de la producción de eventos” se observa como la marca ciudad Barcelona cambió completamente a raíz de la realización de los JJ.OO del 1992. Creación de empleo, nuevas infraestructuras, repercusión mundial y atracción de turismo son algunos de los beneficios que tuvo la ciudad con este macroevento.

Pero no hace falta irse a un ejemplo tan excepcional como son los Juegos Olímpicos. En lo municipal encontramos múltiples eventos que se crean desde los Ayuntamientos. ¿Es lo mismo celebrar el día de la mujer colgando sólo una pancarta en un ayuntamiento que crear una acto temático con una campaña de comunicación? Evidentemente no. La creación de un evento dentro de una plan comunicativo nos hace, a parte de ayudarnos a crear experiencias únicas a través de los sentidos, conseguir una serie de recursos gráficos para seguir originar impactos en el mundo digital.

¿Cómo influyen los eventos en comunicación política?

En un instante donde la política es emoción más que razón, los eventos nos dan la oportunidad de crear experiencias. Experiencias que crean brandlovers y por tanto prescriptores de la marca en el día a día. Y no hay nada mejor para un político que esto.

Asimismo, los eventos proporcionan una serie de material gráfico ideal para redes sociales y los mensajes que quieren trasladar. Las fotos, los vídeos y la repercusión de los asistentes en redes hacen que el evento se divulgue más allá del momento y consiga llegar a los dispositivos electrónicos pese a no haber asistido a ellos.

Esto es algo que VOX ha entendido perfectamente. Eventos como ¡Viva 21! hacen de esta herramienta del marketing una forma de crear “embajadores” de la marca una vez han experienciado el acto. Además, el contenido que se generó por este acto hizo que este trascendiera de lo vivido allí y a través de los vídeos y fotos el mensaje se trasladase a los que no asistieron al mismo.

Otro ejemplo de la utilización de los eventos es Abel Caballero. Tan sólo con nombrarlo ya viene a la mente el nombre de Vigo y esto es en parte a la estrategia de eventos de su campaña permanente durante su gestión.

En el libro de Alex Fernández Garrido “El fenómeno Abel Caballero. Ejecución de una campaña permanente” editado por Beers&Politics, se explica cómo a través de un mismo proyecto crea diferentes acciones o eventos para generar más impactos. De igual modo, se desarrolla como a raíz de la Navidad y sus actos, ha conseguido posicionar en el mapa a la ciudad gallega por sus discursos virales o sus fotos colocando luces. Esto obviamente no es fruto de la improvisación y el equipo de Caballero conoce la repercusión que tienen y la viralidad de los mismos.

Además, esta estrategia de eventos tiene una serie de beneficios económicos sobre el territorio: turismo, creación de empleo, creación de marca ciudad o el refuerzo del orgullo de pertenencia a Vigo y esto son sólo algunos elementos tangibles e intangibles que producen la organización de eventos.

Así que , si puedes, hazlo. Crea un evento acorde con tu estrategia y tus objetivos estarán más cerca de cumplirse.