Las encuestas: ¿el mejor termómetro?

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Edgar Moscardó
Director de proyectos

13 de septiembre de 2023
Política

Las encuestas, tan vilipendiadas como deseadas, son las protagonistas cuando los tambores electorales empiezan a sonar o cuando llegan las noches electorales. Muchas personas ven en ellas la suerte que les espera para los próximos 4 años y otras, otras simplemente no creen en ellas por considerarlas un método desfasado para conocer la voluntad popular. Más allá del periodo electoral, las encuestas parecen perder su valor, da la sensación de que caen en un olvido común, en un letargo que se prolonga hasta los siguientes comicios. Sin embargo, hay momentos en los que una buena encuesta, puede significar un antes y un después en lo que a la estrategia de la legislatura se refiere. Tal y como mis compañeras Nerea Sanabria y Noelia Capapé explican en su último insight, hay que salir de ‘Barbiland’.

La importancia de conocer tu municipio

Estar en la calle, en contacto directo con asociaciones y grupos de interés, incluso recibiendo individualmente a la ciudadanía es una fuente de información crucial, sin embargo, no todas las personas tienen una vida social en el municipio ni todas nos van a querer decir a la cara aquello que piensan. De ahí la importancia de una encuesta, un momento en el que el anonimato ejerce de telón para que el encuestado o la encuestada se relajen y den rienda suelta a la crítica, esperemos, constructiva.

Hasta ahora no hemos descubierto nada nuevo, tenemos una necesidad de información, elaboramos una encuesta, la lanzamos y obtenemos una enorme cantidad de datos que filtramos y de la cual extraemos un informe de situación, pero ¿ahora qué hacemos?

No es poco común encontrarse con el dilema en el cual un equipo de gobierno descubre cuáles son las preocupaciones y problemas de su ciudadanía y no saben cómo priorizar la puesta en marcha de soluciones.

Priorizar es siempre crucial

El tiempo es el que es y no podemos hacer nada para modificarlo, lo único que podemos hacer es intentar gestionarlo de la mejor forma posible. En el proceso de toma de decisiones, encontramos el concepto “priorizar” que significa dar prioridad a una cosa y aquí tenemos el quid de la cuestión.

Sintiéndolo mucho, ni todo es importante ni todo tiene el mismo nivel de importancia, sé que a veces esto es complicado de hacer entender al equipo de gobierno, pero es la realidad. No vamos a entrar en el espinoso asunto de la gestión de egos en las gestiones públicas porque nos desviaríamos demasiado, sin embargo, es un episodio que se debe abordar desde el inicio para evitar problemas futuros.

Volviendo a la importancia de aprender a priorizar, para poder hacerlo correctamente necesitaremos disponer de la mayor cantidad posible de información (la obtenida por la encuesta más todo aquello que consideremos relevante), así como tener clara nuestra estrategia de legislatura. Ya sea a 1 año, 6 meses o 2 años, debemos tener claro el camino estratégico que queremos seguir, así como establecer los objetivos y los canales o medios que utilizaremos para su consecución.

De nuevo, aquí nos encontramos con un reto muy importante, establecer una estrategia, al igual que lo hicimos para la campaña electoral, nos ayudará a evitar errores, a no perder el foco de nuestros objetivos y a tejer un relato coherente y cohesionado.

Los ciclos políticos son cada vez más cortos

Hace años lo “normal” era que un ciclo durase 12 años, ahora es muy probable que el ciclo más largo sean 8 años, esto supone que para muchos equipos de gobierno no habrá segunda legislatura, que eso de “ la primera legislatura es para organizarnos y la segunda para lucirnos” sea solo un recuerdo en la memoria colectiva.

Este cambio de paradigma nos obliga a estar más preparados, más concentrados y más organizados ya que de lo contrario, correremos el riesgo de volver a la bancada de la oposición, esa en la que nadie quiere estar pero que alguien tiene que ocupar.