‘La ametralladora electoral’

Edgar Moscardó
Director de proyectos

23 de febrero de 2022
Política

Pasan los días y cada vez queda menos para mayo de 2023. Empezamos a ver como la maquinaría electoral empieza a ponerse en funcionamiento, de forma lenta y pesada, pero calentando motores para lo que se avecina. Es en esas reuniones con las personas de confianza donde nace la pregunta: ¿Qué hacemos para ganar las elecciones?

Plantear la estrategia electoral bajo esa premisa es un error, ganar unas elecciones no puede ser un objetivo, eso será el resultado de la consecución de otros objetivos más realistas. La historia en este momento es saber responder a otras cuestiones como pueden ser: ¿En qué hemos hecho más hincapié en esta legislatura? ¿Qué nos hemos dejado en el tintero? ¿Qué proyecto de futuro vamos a tener?

La realidad, en la mayoría de los casos, se asemeja más a lo que ocurre cuando disparamos una ametralladora: quemamos miles de balas que no sabemos dónde van a parar, pero como hacemos ruido, parece que estamos ganando la guerra. La actividad frenética, el hacer por hacer, el que se vea que trabajamos, ocupan los primeros puestos en lo que a acciones electorales se refiere, todas ellas sin haber sido capaces de enfocar.

El enfoque, los yankees lo llaman “focus”, es fundamental para poder tener una visión clara de nuestra situación. Si no eres capaz de enfocar con claridad, ¿cómo vas a disparar de forma certera? Tus mensajes no llegarán donde quieres, tu población objetivo no se sentirá identificada, en definitiva, tu campaña será una serie de incoherencias sin estructura que no hará otra cosa sino marear a tus votantes.

¿Qué ocurre si tus votantes se marean? Que pierdes liderazgo electoral, es decir, la capacidad por lo cual la ciudadanía percibe que eres capaz de ostentar el poder y por ello eres la mejor opción para delegar su confianza. En muchas ocasiones, los equipos de campaña no saben, o no quieren saber, el motivo por el cual una campaña que en principio estaba bien planteada, no ha funcionado. Si investigas un poco te das cuenta de que, pese a realizar muchas acciones durante la legislatura y en campaña, estas no han tenido un hilo conductor que permita a las personas ligar conceptos.

Un símil muy útil para entender esta situación podría ser el guión de una película. Si te dedicas a contar pequeñas historias que no guardan una relación clara entre ellas, obtienes un bodrio de 2 horas que solo entiendes tú y, por tanto, solo vas a valorar tú. En cambio, si tejes una historia coherente y cohesionada, haciendo pequeñas pausas en las que entras al detalle de otras historias, es mucho más probable que mantengas a tu audiencia anclada al sofá o a la butaca del cine.

Pero, ¿Hay solución a estas alturas? Sí, en esta vida todo tiene solución menos la muerte. El problema no es la solución, sino que los equipos electorales decidan dedicar e invertir tiempo en buscarla y encontrarla. Los milagros electorales ocurren, la historia da fe de ello, pero no es conveniente encomendar tu destino político a ellos de forma continuada y sistemática. Lo recomendable es que centres tus objetivos, enfoques tus esfuerzos a conseguirlos y que el factor suerte sea solo cosa de los juegos de azar.