
Director creativo
16 de abril de 2025
Política
Sí, la tipografía puede definir nuestra personalidad o, al menos, representarnos como marca. Una persona no es exactamente una marca, pero sí tiene una marca personal, que es la imagen y los valores que transmite.
Todas las personas nos identificamos con las tipografías que llevamos en nuestra ropa que, a su vez, representan una marca con la que nos gusta que nos identifiquen. Lo mismo ocurre con los logotipos de los grupos musicales en nuestras camisetas, e incluso con la tipografía que elegimos en nuestras stories de Instagram.
Cuidar todos estos elementos que hablan de quiénes somos y que, en su conjunto, acaban construyendo esa marca personal de la que hablábamos todavía es más importante cuando se trata de una personalidad pública. En política, por ejemplo, la tipografía es uno de los elementos clave a la hora de definir la marca personal, ya que nos va a permitir dotarla de la personalidad que queremos darle. Las tipografías nos representan en un contexto concreto, como puede ser un acto o una campaña. Junto a la fotografía o el vídeo, es uno de los pilares fundamentales para transmitir al espectador quiénes somos y cuál es nuestro mensaje.
Por ejemplo, es posible que nos sintamos identificados con la tipografía con serifa, porque nos consideramos tradicionales, firmes o, de alguna manera, amantes de los clásicos. Pero para conectar con el público, debemos buscar una tipografía con serifa más acorde al mensaje que intentamos transmitir, y así proyectar nuestra esencia sin generar rechazo en el receptor del mensaje.
Ahora veremos unos casos inspirados en situaciones reales que hemos tenido en LaBase para representar topográficamente a candidatos y candidatas según su personalidad.
Caso 1
El traje a medida
En este caso, la persona era muy extrovertida, segura de sí misma y tenía un peso considerable dentro de su partido y del municipio. Las campañas realizadas con esta persona suelen ser divertidas, pero siempre tienden a tener una parte sentimental y cercana.
Para la última campaña, utilizamos una tipografía inspirada en la clásica FUTURA que diseñamos a mano, más cercana a la ilustración que a una tipografía convencional. Buscábamos imprimir el carácter de la persona, junto con una campaña que exigía plasmar el trabajo en equipo y la unidad del municipio.
Cuando podamos, será positivo realizar y personalizar una tipografía para una persona o campaña, ya que esta será única y no va a tener ningún parecido. Pero, como todo, también tiene sus contras: sólo la podemos utilizar para títulos y textos cortos, al menos en este caso.

Caso 2
Seguridad ante todo
En este caso, la persona es más introvertida, al menos en las primeras impresiones. Se muestra como una persona seria, aunque después no lo sea. Es de sobra conocido en el municipio; no es una cara nueva. Sus campañas se basan mucho en la proyección del trabajo y los datos.
Para esta última campaña, utilizamos una tipografía llamada BEBAS NEUE. Es una tipografía sans serif, es decir, con ausencia de remates en las letras. Estas tipografías evocan seguridad, neutralidad y minimalismo.
Es una tipografía con la que se suele buscar impacto desde un titular, ya que tiene unas dimensiones generosas y funciona muy bien cuando el texto es corto.
Recomendamos esta tipografía como una victoria segura en cuanto a llamar la atención se refiere. Además, su legibilidad es muy buena, pero lo que más podemos destacar es su atemporalidad.

Caso 3
El cambio de aires
En esta última campaña, contamos con una persona que podríamos considerar la más senior y con mayor experiencia en política de las que hemos trabajado. Con numerosas campañas y cargos a sus espaldas, se ha visto muchas veces en la tesitura de que su imagen esté plasmada en un cartel.
En este caso, buscamos una tipografía que evoque experiencia, pero con tintes modernos que transmitan cambios. Por esta razón, para esta campaña, utilizamos la tipografía ROC GROTESK en su modalidad «wide». Es una tipografía muy versátil, con una familia muy extensa; nos permite utilizarla tanto en titulares como en texto corrido gracias a su flexibilidad.
Esta tipografía es todo un acierto para quienes desean transmitir dinamismo y modernidad, pero con ese toque necesario de sobriedad visual.

Estos casos son sólo algunos de los quebraderos de cabeza a los que se enfrentan cada día los diseñadores gráficos. Las tipografías son un reflejo de nuestra personalidad, y debemos ser conscientes de cómo queremos proyectarnos al mundo, sin serifa, con palo seco o grotesque. Porque la política es mucho más que palabras y fotografías de pose y, por extraño que parezca, una tipografía con o sin rasgo puede definir nuestra campaña.