El poder de la segmentación estratégica

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Noelia Capapé
Consultora de comunicación

4 de diciembre de 2023
Política

Cuando una carta no llega a su destinatario, el contenido de su carta pasa a ser insignificante. Eso es lo que sucede cuando instituciones, partidos políticos y representantes no adaptan sus mensajes en función de a quién se están dirigiendo, o cuando ni siquiera saben a quién deben hacerlo.

Desde las disruptivas campañas de Obama o los mensajes que vimos en las pasadas elecciones con la campaña ‘Lo va a hacer Rita’. El éxito reside en conocer quiénes son, qué necesitan y cómo actúan las personas a las que queremos dirigirnos. Una información esencial que nos permite crear vínculos más sólidos con nuestros públicos. ¿La clave? Ofrecer un traje a medida y no uno ya confeccionado. Personalizar nuestro mensaje para conseguir que este se ajuste perfectamente al perfil al que nos estamos dirigiendo.

Estos son algunos de los aspectos que no puedes olvidar.

La información es poder

Conocer el contexto en el que se encuentra nuestro proyecto, tanto en el ámbito online como offline, así como los intereses de nuestro público y sus características nos ayuda a establecer nuestra hoja de ruta a corto y largo plazo.

El partido Demócrata es un claro ejemplo de cómo conocer el contexto nos permite adaptarnos y lograr una comunicación eficaz. En la sociedad estadounidense, la comunidad hispanohablante se ha convertido en un sector del electorado clave para la gobernabilidad del partido de Biden. Por esta razón, a nadie le sorprende que la formación política opte por utilizar el castellano en las instituciones públicas, perfiles en redes sociales solo en castellano o incluso tener su web también en este idioma.

Una estrategia diferente pero en la misma línea utiliza el Partido Popular de la Comunitat Valenciana. Bajo el nombre ‘Nuevos valencianos’, la formación política se dirige a la población latinoamericana con redes propias y eventos propios dirigidos a este segmento clave para el partido político.

No metas a todo el mundo en el mismo saco

Ningún proyecto político o institucional tiene un público homogéneo. Diferencia y clasifica a tu público en diferentes grupos en función de sus intereses, características, aspiraciones o comportamiento. La microsegmentación de tu público te permitirá adaptar tus acciones a las necesidades de cada uno de ellos.

Habitualmente vemos cómo los partidos políticos lanzan acciones dirigidas a un nicho muy pequeño de población con el objetivo de conseguir el apoyo de este segmento para su proyecto. De ello existen multitud de ejemplos, entre los que se encuentra la campaña que lanzó Más Madrid para las pasadas elecciones municipales. Bajo el lema ‘Lo va a hacer Rita’, la formación política lanzó mensajes personalizados a pie de calle adaptándose a cada situación. Desde mensajes abogando por la mejora del transporte en la publicidad de los autobuses de la ciudad a mensajes en defensa de acciones frente al cambio climático en el metro de la ciudad. Unos mensajes personalizados que no dieron pie ni a la indiferencia ni a la improvisación.

Adaptarse o morir

No podemos olvidarnos de estar en continúo contacto con el contexto que rodea a nuestro proyecto político. Ante una sociedad en continuo cambio como la actual, necesitamos redirigir nuestra estrategia ante cualquier nuevo desafío, si no lo hacemos nuestro mensaje no llegará a su destino: nuestro público.

Algunos partidos políticos e instituciones continúan con sus estrategias durante un largo periodo de tiempo, otros en cambio son conscientes de la necesidad de adaptarse y apostar por nuevas fórmulas de éxito. Ejemplos de ello los hemos visto mucho durante los últimos meses, especialmente para llegar al público más joven. Quién se iba a esperar a Pedro Sánchez en el podcast ‘La Pija y la Quiqui’ como parte de su estrategia de campaña. O ver a políticos como Nadia Calviño adentrándose en el mundo ‘tiktoker’ para llegar a este segmento de la población.

Segmentar para acertar. Dar en el blanco con nuestra audiencia puede ser complicado, pero no hay mejor manera de conseguirlo que conociendo a quién nos estamos dirigiendo.