
Fotógrafo y videógrafo
1 de julio de 2025
Empresa
Inteligencia Artificial (IA) hasta hace bien poco no era más que una muy buena película del maestro Spielberg y un sistema utilizado para recopilar y tramitar datos, pero eso cambió con la evolución a la IA generativa en 2017.
Ahora, con esta brevísima introducción a esta herramienta (quedaos con este término), podemos decir que la IA ha llegado para transformar el mundo y esto incluye el sector audiovisual, que está cambiando a una velocidad pasmosa. Desde la automatización de tareas repetitivas hasta la generación de contenidos sorprendentes, la IA se ha convertido en una herramienta indispensable para cineastas, editores y creadores de contenido.
Automatización y eficiencia en la producción
Uno de los mayores beneficios de la IA en la industria audiovisual es su capacidad para agilizar los procesos. Programas como “Adobe Sensei” o “Runway AI” permiten editar vídeos automáticamente, eliminando fondos sin necesidad de croma o mejorando la calidad de la imagen con solo unos clicks. Esto ahorra tiempo y recursos, permitiendo a los creadores concentrarse en la parte artística y conceptual de sus proyectos.
Además, la IA también está revolucionando la postproducción con herramientas que pueden analizar guiones y mejorarlos, o incluso generar doblajes automáticos con voces artificiales indistinguibles de las humanas. Plataformas como “Deepdub” o “Resemble AI” han avanzado tanto que pueden replicar el tono y la emoción de los actores originales en varios idiomas.
Lejos de sustituir la creatividad humana, la IA está sirviendo como una herramienta para expandirla. Un gran ejemplo es el uso de algoritmos generativos que pueden crear bandas sonoras en cuestión de minutos, como “AIVA” o “Soundraw” que permiten a los creadores audiovisuales obtener música personalizada sin necesidad de contratar a un compositor o algo más doméstico como “Adobe Podcast” para corregir ruidos, eco y demás en pistas de audio.
Por otro lado, la IA también puede generar imágenes hiperrealistas, escenarios virtuales y efectos especiales con un realismo impresionante. En la serie «The Mandalorian», por ejemplo, se utilizaron entornos digitales generados con IA para crear mundos inmersivos sin necesidad de desplazarse a rodar en localizaciones reales. Otro ejemplo es el film “Here”, donde podemos ver a Tom Hanks y Robin Wright con décadas de diferencia de edad habiendo grabado todo durante el mismo año (pobre Linklater…) y recreando el mismo entorno con siglos de diferencia.
Dilema ético: ¿Dónde queda el talento humano?
¿Estos sistemas van a dejar sin trabajo a los creativos? La respuesta es clara y llanamente no. La tecnología no está preparada para trabajar de forma autónoma, todos los datos extraídos con IA tienen un porcentaje de error, habitualmente entre el 3% y el 10%. Es por ello que requiere de supervisión humana. Sin embargo, el avance de la IA en la producción audiovisual también plantea preocupaciones. La IA carece de la intuición, la originalidad y la comprensión emocional intrínsecas a la creatividad humana.
Los sistemas de IA a menudo enfrentan dificultades para comprender el contexto cultural, social y emocional (el humor, la tristeza o el miedo) necesario para la producción audiovisual, lo que puede afectar a la calidad y relevancia del contenido generado. Tampoco es consciente de temas como la inclusión, por citar un ejemplo más de nuestros tiempos. Además, el uso de deepfakes y recreaciones digitales genera un debate sobre la autenticidad y los derechos de imagen, véase la lucha que mantienen cientos de actores y actrices de Hollywood contra el “Plan de Acción de Inteligencia Artificial de EE.UU”.
A pesar de estos desafíos, la industria parece estar encontrando un equilibrio. La IA no es un sustituto del talento humano, sino una herramienta (¿recordáis el término?) que permite a los creadores explorar nuevas posibilidades y llevar su imaginación a niveles nunca antes vistos. Al fin y al cabo, la creatividad sigue siendo el alma del arte, y la tecnología es solo un medio para potenciarla.
El futuro presente de la producción audiovisual
La Inteligencia Artificial ha cambiado las reglas del juego, pero aún estamos en los primeros capítulos de esta historia. En breve, podríamos ver IAs que colaboren directamente con los directores en la escritura de guiones, que creen efectos visuales en tiempo real o que permitan experiencias interactivas completamente personalizadas para cada espectador.
Lo cierto es que la IA ha llegado para quedarse y, lejos de ser una amenaza, puede convertirse en la mejor aliada de los creadores. La clave está en encontrar el equilibrio adecuado entre innovación tecnológica y el toque humano que hace que el cine y la producción audiovisual siga emocionando y sorprendiendo al mundo.
Renovarse o morir, seguramente a manos de un Androide mandado por Skynet. La rápida evolución de la tecnología implica que los profesionales de la producción audiovisual y los creadores de contenido deben adaptarse continuamente para aprovechar las oportunidades que ofrece la IA.