100 días de legislatura. ¿Cómo han cambiado (o no) las redes sociales de los líderes valencianos?

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Nerea Sanabria
Directora de comunicación

2 de octubre de 2023
Política

Tras el habitual tsunami comunicativo que vivimos las elecciones del pasado 28 de mayo, donde pudimos ver como todos los partidos políticos sacaron la artillería, innovaron (algunos más que otros) y centraban sus esfuerzos en dar a conocer las bondades de sus programas y líderes por todas las vías habidas y por haber, hemos querido hacer un análisis para saber qué ha pasado con todo ello.

Haciendo un breve resumen, en los últimos comicios autonómicos vimos un salto cualitativo (y cuantitativo) en las campañas electorales en España: inmersión en los nuevos formatos como Tik Tok, contenidos más cuidados a nivel gráfico, contenidos audiovisuales realizados con las nuevas tendencias del sector, etc, en definitiva, que se pusieron las pilas, vamos.

Pero, ¿este fenómeno comunicativo que vivimos en campaña sigue presente en el arranque de legislatura? ¿Ha vuelto a suceder que todo lo trabajado en campaña se olvida al día siguiente de las elecciones? ¿Cómo han sido (comunicativamente hablando) los primeros 100 días de curso político para los líderes valencianos?

Haciendo un repaso de la actividad en redes sociales de Carlos Mazón, Ximo Puig, Joan Baldoví y Vicente Barrera durante el periodo anterior a la cita electoral, y lo que llevamos de legislatura, queremos compartiros las principales conclusiones que hemos extraído:

Analizando los perfiles de los cuatro líderes observamos cómo hay una gran diferencia entre los que ya venían trabajando y cuidando la marca personal y la estrategía comunicativa desde su anuncio como candidatos con el que no lo hacía hasta que ha entrado en las instituciones.

Mientras que en Mazón, Puig y Baldoví, observamos como no hay un gran salto en la profesionalización de sus redes ya que hacía tiempo que trabajaban en ello, en el que detectamos un giro radical en este sentido es en el de Barrera. En este caso, vemos cómo desde su nombramiento como vicepresidente primero de la Generalitat entran en juego fotografías con más calidad, edición de vídeo profesional, un tono más cuidado y la aparición de nuevos formatos, mientras que al excesivo amateurismo previo de su cuenta es innegable.

En el caso de los tres primeros candidatos podemos observar claramente los beneficios de haber establecido una estrategia comunicativa estable y asentada con mucha anterioridad a la cita electoral. Esto les ha permitido generar una marca personal coherente y afianzada del candidato independientemente de los resultados electorales. Pese a que la frecuencia de publicación o la tipología de contenidos pueda variar una vez la persona candidata pierda o gane el gobierno, vemos como en los tres primeros casos la esencia de Mazón, Baldoví y Puig sigue presente ya que el tono de los tres es coherente en la etapa pre y post electoral.

En cambio, en el caso de Barrera, la ausencia de un tono definido y la repentina profesionalización de sus redes genera una distorsión evidente en su marca ya que tanto la forma y el contenido no imprimen personalidad ni estilo propio.

Esta ausencia de personalidad pone de relevancia uno de los errores más frecuentes y es el de no adaptar el tono a los rasgos que definen a la persona candidata. A la hora de ponerse manos a la obra con la marca personal es muy importante conocer de manera exhaustiva el carácter y la personalidad de la persona ya que las acciones y los contenidos marcados en la estrategía solo tendrán credibilidad cuando se ajusten a su forma de ser en la vida real.

Otra de las claves que vimos fue la de diversificar el contenido y combinar distintas tipologías durante los meses de campaña con el objetivo de captar la atención del electorado, humanizar a los candidatos, generar interés y conectar con los valores de sus proyectos políticos más allá de comunicar sus propuestas electorales. En los meses previos a los comicios vimos como Mazón y Baldovi combinaban contenidos más personales, hobbies o aficiones, arraigo a tradiciones o actividades culturales y contenido estrictamente político. Esto es algo que podemos seguir observando en sus redes a día de hoy. En el caso de Mazón es evidente que el porcentaje de contenidos institucionales ha aumentado pero en su estrategía siguen presentes las otras tipologías para mantener la esencia y la coherencia con su estrategia.

Por último: el descubrimiento de nuevos formatos y plataformas. Si hay una verdad innegable en las elecciones es la eclosión de nuevos formatos y la valentía a la hora de utilizar formatos poco convencionales en citas electorales anteriores: reels, diarios, tik tok, entrevistas. Durante estos primeros 100 días de campaña hemos podido ver que han venido para quedarse. Encontramos como Baldoví o Mazón siguen utilizándolos e integrándolos en su estrategia comunicativa digital.

Después de analizar todo esto, si hay una conclusión evidente es que trabajar la campaña permanente aporta una serie de beneficios como la prevención de la saturación y la deshumanización, la construcción y la consolidación de la marca personal y el aumento de la credibilidad a través de la coherencia discursiva y comunicativa.

Confíar en que trabajando solo durante los meses previos a las elecciones o hacerlo de una manera poco profesional, vas a obtener los resultados electorales, es una apuesta demasiado arriesgada que la experiencia nos ha demostrado que no suele salir bien, excepto en contadas excepciones.