Campaña permanente: el éxito de cocinar a fuego lento

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Nerea Sanabria
Directora de comunicación

18 de diciembre de 2023
Política

En las últimas décadas hemos visto cómo “comunicación y política” se han convertido en un binomio inseparable. El imparable crecimiento de la información y de una sociedad cada vez más conectada, informada y crítica han provocado que comunicar lo que hacemos no sea solo una necesidad, sino una urgencia. En este contexto sería ridículo pensar que seremos capaces de dar a conocer nuestra gestión y nuestro proyecto en 15 días cada cuatro años.

Este año hemos atendido a dos grandes citas electorales con su tradicional (y cada vez mayor) despliegue de medios para la campaña. Sin embargo, una vez se consolidaron los nuevos gobiernos, ¿qué pasó con todas las cuentas en redes sociales, envíos diarios de notas de prensa, acciones a pie de calle y reuniones con la ciudadanía? ¿Dónde quedaron las estrategias, los planes de comunicación y la voluntad por acercar nuestro proyecto por todas las vías? Y la pregunta más importante: ¿cómo podemos seguir con este propósito durante los cuatro años de legislatura?

Objetivo: no desaparecer

Hace unas décadas nació el concepto “campaña permanente”, un fenómeno que cada vez tiene más fieles y se extiende a todos los ámbitos políticos. Sobre ello ya os habló mi compañero Alex Comes en 5 Claves para trabajar la campaña permanente. Con la experiencia de unas elecciones locales que han supuesto un antes y un después en esta línea hemos querido traeros algunos apuntes más:

Consolida la marca. Comunicar de forma continuada y coherente nos ayudará a afianzar nuestro proyecto, nuestros valores y nuestras líneas de acción independientemente de los resultados electorales.

Credibilidad. Tener un posicionamiento claro y mantenido en el tiempo potenciará que nuestro público perciba nuestro compromiso por el proyecto y los valores que queremos transmitir.

De menos a más. Trabajar nuestra comunicación a través de la campaña permanente nos obliga a ser más eficientes con nuestros recursos y trazar un plan en la que la intensidad de nuestras acciones vaya creciendo paulatinamente hasta el momento de las elecciones, sin necesidad de llevar a cabo “sprints” ineficientes y que desgasten.

Ensayo y error. Contar con el margen de tiempo que te ofrece toda la legislatura permite poner en marcha acciones y comprobar su eficiencia antes del momento de la verdad. La clave durante este periodo es medir, analizar y actualizar.

Previene la deshumanización y la saturación. Según el Eurobarómetro el 90% de las personas en España desconfía de los partidos políticos. Inundar las calles, los medios y las redes sociales de contenido político o llamar a la puerta del electorado una vez cada cuatro años desatendiendo estas relaciones y sus peticiones durante el resto de legislatura perpetúan esta lejanía y el sentimiento de oportunismo.

La ciudadanía, cada vez más alejada de las siglas, necesita conectar con personas y sentir que entienden su propia realidad. Acercar nuestro proyecto mediante contenidos y acciones personales, de las personas que están detrás de él, ayuda a generar relaciones duraderas que serán clave para humanizar nuestro proyecto y conectar con el electorado.

Memorabilidad. Construir una imagen sólida y conseguir acercarlo de forma continuidad facilitará que nos recuerden por nuestro proyecto y por nuestra gestión una vez entremos en la vorágine informativa electoral.

La campaña permanente es una herramienta al alcance de todas las organizaciones y personas que quieran que sus estrategias políticas alcancen sus objetivos (que es fundamental tenerlos definidos) en las próximas elecciones.

Y es que los proyectos que nos dejan con el mejor sabor de boca son como las mejores recetas, si se cocinan a fuego lento con paciencia, dedicación y pasión son garantía de éxito. Y aún queda mucha legislatura para poder ponerlos en marcha.