Barbie y ‘Kenpol’

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Nerea Sanabria
Directora de comunicación

4 de agosto de 2023
Política

Si hay algo que marca a la política es la actualidad, ¿y qué hay más de actualidad que Barbie? Desde la creación de un propio ‘universo rosa’ hasta la importancia de salir de ‘Barbiland’, la obra audiovisual de Greta Gerwig nos enseña algunas de las claves que tenemos que tener en cuenta para posicionar nuestro proyecto político.

Estas son algunas de ellas:

La importancia de la autocrítica para una buena estrategia
Puede que nos sorprenda que Mattel ‘se ría’ de sí misma en Barbie, pero no puede ser más acertado. La autocrítica y la apuesta por el cambio son esenciales para conseguir que un proyecto político mejore y conecte con la ciudadanía.

Al igual que nos enseña Mattel a través de Barbie, toda estrategia de comunicación política debe tener en cuenta cuál es la percepción que la población tiene de su proyecto e intentar cambiar o reconocer los errores; algo poco habitual en política. Sin embargo, dar la espalda a los retos que debemos superar puede provocar una importante desconexión con la ciudadanía.

Salir de ‘Barbiland’
Uno de los errores más frecuentes entre la clase política y sus equipos de comunicación es mantenerse ajenos a la realidad social y encerrarse en su burbuja. Solo cuando Barbie sale al mundo real es cuando puede percibir que el mundo en el que ella creía vivir no era como pensaba. Al final del filme observamos como esa inmersión de Barbie en otras realidades permiten acercar posturas y conseguir equilibrar posiciones de desigualdad. Hay que salir a la calle, escuchar a la sociedad, detectar qué lenguaje hablan, en qué códigos se relacionan y cuál son sus necesidades comunicativas para poder trasladar nuestro mensaje.

Adaptarse o morir.
Es innegable que la obra de Greta Gerwig ha resucitado el universo de Barbie y ha conseguido volver a ponerlo de moda.

Más allá de los valores y la imagen que tradicionalmente han estado asociados a la muñeca, la directora ha conseguido que Barbie con más de 80 años de historia sea tendencia. ¿Cómo ha conseguido Gerwing renovar la imagen de Barbie? Con una gran aliada: la cultura pop. La banda sonora de la película cuenta con temas compuestos por superestrellas como Billie Eilish, Nicki Minaj y Dua Lipa.

Integrar elementos populares de la actualidad es clave para acercarse al público de manera transversal y conseguir que tu proyecto político tenga más vínculos de unión con el gran público.

Tíñelo de rosa. Lo técnico no vende.
Si algo nos enseña Barbie es la importancia de vender nuestro proyecto o idea de una forma atractiva. Barbie no sería lo mismo sin sus decorados, estilismos o puestas en escena; al igual que ningún partido político sería lo mismo sin su propuesta gráfica o narrativa.

Tanto en la política como en Barbiland, es igual de importante qué vendemos que cómo lo vendemos. Una formación política puede tener un proyecto para su ciudad que responda a las necesidades técnicas, pero que no consiga convencer a la ciudadanía. ‘Teñir de rosa’ nuestra propuesta nos puede ayudar a impulsar y conseguir nuestros objetivos.

Hi, Barbie! Crea tu universo, haz que todo el mundo quiera formar parte de él.
Quizás hace unos meses nos hubiera parecido ridículo que la sala entera del cine fuera vestida de rosa. Barbie consigue hacer de sus “debilidades” un estandarte que conecta con el público y les hace sentirse parte de su universo.

A todo el mundo le gusta formar parte de algo. Las formaciones políticas tienen la oportunidad de utilizar las críticas como un elemento que el elector reivindique o manifieste. Recientemente lo hemos visto con el merchandising que lanzaba el Partido Socialista a través de camisetas, pegatinas y chapas bajo el claim ‘Perra sanxe’. La formación socialista hacía propio un meme que inundaba las redes durante la campaña electoral con un objetivo: conseguir darle la vuelta a las críticas y reforzar su proyecto.

Cómo Barbie acabó con el tono bronco de la política española.
Las críticas y reivindicaciones son constantes durante toda la película y sin embargo no generan tensión entre el público. Se decanta por el humor y el tono naif para adornar verdades muy crudas. ¿Qué tal le iría a nuestra clase política si abandonase el tono bronco en el que se han instalado y abrazase el lenguaje afable de Barbie? ¿Conseguirían así conectar con el electorado hasta batir todos los récords en taquilla?